El correo que entra, los expedientes, las notificaciones de 40 páginas. Merlin los lee, entiende qué significan y hace algo con ellos. Tú decides qué.
Cada mañana entran decenas de correos: clientes, administraciones, requerimientos, facturas. Merlin los lee según llegan, los clasifica y los archiva en el expediente que toca.
Lo accionable no se queda enterrado: si hay un plazo, un requerimiento o algo que firmar, lo saca a la superficie y avisa a quien corresponda.
La última revisión buena entre seis carpetas. Una notificación de 40 páginas resumida en lo que le afecta a tu cliente. Tres ofertas comparadas y cuál sale mejor, y por qué.
Y cuando toca escribir, redacta con lo que ya está en el expediente: escritos, resúmenes para el cliente, actas. Con tu criterio, porque aprende cómo trabaja tu despacho.
Para un despacho no hay cables ni reformas: Merlin se conecta a tu buzón y a tus carpetas, con tus permisos, y empieza a trabajar. La unidad vive en tu oficina y tus datos se quedan donde deben: en ella.
Nada de subir los expedientes de tus clientes a la nube de nadie. Ese es el trato.
Cuéntale a Merlin cómo trabaja tu despacho y te dice qué haría él.
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